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Eugénie Grandet (1833), Honoré de Balzac

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  Esta novela de Balzac impresionó en el momento de su publicación en medio de las reformas emprendidas durante la Restauración monárquica en Francia. Habían pasado treinta y pocos años desde la Revolución que decapitó a su nobleza y despojó de privilegios a la Iglesia católica. El emperador Napoleón había sido depuesto y condenado al destierro en Santa Elena. Liberales próximos a Benjamín Constant, o al ministro Guizot; conservadores cercanos a la Iglesia como Chateaubriand, defendían o abjuraban de la Monarquía. Pero la burguesía no daba marcha atrás en sus conquistas y compraba títulos nobiliarios, como la forma más segura de afianzarse en los círculos de poder. En esta novela de Balzac tres mujeres viven bajo el yugo de un avaro, la esposa abnegada a la que debe gran parte de su fortuna, Nanon, la criada que le es fiel a pesar del trato miserable que recibe, y Eugenia, la hija, que comparte con estas su condición de sometida. Las tres mujeres viven bajo los preceptos religiosos q

Madame Gervaisais, Edmond y Jules Goncourt

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  De los hermanos Goncourt ya me había ocupado cuando tropecé con esa extraña joya que es Germinie Lacerteux (1865), novela en la que nos introducen en la compleja personalidad de una empleada doméstica con una doble vida, a espaldas de su patrona, la señora de Varandeuil. Esta es una vieja solterona que procede de una familia noble de antes de la sangrienta Revolución, con un padre tirano y una vida difícil que, sin embargo, no ha endurecido su corazón. Entre luces y sombras, la criada da rienda suelta sus pasiones, entre la fervorosa fidelidad a su patrona y la degradación moral a que la conduce el amante. Lo novedoso para la literatura de la época, que se escribía para y sobre las clases burguesas, a las que representaba, es que una empleada doméstica alcance la categoría de protagonista, de heroína, o antiheroína problemática. Al parecer, los Goncourt se inspiraron en una empleada suya, según refieren en su célebre diario. De pasiones desenfrenadas y, hasta cierto punto, brutale

Manuela, de Eugenio Díaz Castro

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Manuela , novela del colombiano Eugenio Díaz Castro (1803-1865), se publica en 1858 e igual que Amalia  aparece  primero por entregas. Escrita en 1856, los hechos transcurren entre el  5 de mayo y el 20 de julio de 1856, por la misma época de la novela de José Mármol. A pesar de la exaltación romántica, que por entonces  inspiró en Hispanoamérica notables relatos, no se puede decir que Manuela   sea hija del Romanticismo, como Amalia . Díaz Castro se presenta como un observador de las costumbres y las tradiciones populares, un costumbrista que no decae en el pintoresquismo de muchos de ellos. Su protagonista es una campesina representante del “pueblo descalzo”, cómo se la define en el relato, frente a la minoría dominante, “la aristocracia de los zapatos”, es decir, los señoritos de la ciudad. Es   interesante establecer paralelismos entre estos dos relatos fundacionales, que con nombre de mujer expresan las preocupaciones históricas del momento. La protagonista en Manuela   no es l

Amalia, de José Mármol, novela por entregas

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Amalia  es una de los relatos fundacionales de la nación argentina. Fue escrita durante dictadura y la caída del caudillo Juan Manuel Rosas, quien gobernó Buenos Aires entre 1828 y 1852.  Su autor, José Mármol (1817-1871), empezó a publicar esta novela por entregas en el suplemento literario de La Semana , en 1851 y la editó en su totalidad en 1855, cuando había sido depuesto Rosas. Líder del partido de los federales, este defendía la autonomía de las provincias frente a la capital. El grupo contrario, los unitarios, defendían el centralismo, el liberalismo y el libre comercio. La pregunta que surge es por qué elegir un personaje femenino para ejemplificar el ideal civilizador de una generación que veía amenazado su mundo bajo la dictadura de Juan Manuel Rosas. ¿Por qué llamarla Amalia, un nombre de origen griego que significa labor y que en la Biblia adorna a la mujer con los atributos de tierna y débil? La mujer de este relato es delicada, pero valiente y leal, culta y, a la vez, dev

El cemento, de Fedor Gladkov, el lugar de la mujer en la revolución rusa

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Un fantasma recorre Europa, El mundo. Nosotros le llamamos camarada .                                    Rafael Alberti, “Al volver a empezar” (1932) En 1911, la revolucionaria Alejandra Kollontai (1872-1952), aristócrata rusa de origen ucraniano, arremetía contra la moral burguesa en Las relaciones sexuales y la lucha de clases , un escrito donde cuestionaba el modelo de familia y la pareja. La autora señalaba cómo la mentalidad pequeñoburguesa reducía las relaciones sexuales a una cuestión personal. También advertía que el socialismo, si bien concebía cambios en las relaciones entre hombres y mujeres, los postergaban hasta el establecimiento de ese nuevo orden social y económico. En el fragor revolucionario de las primeras décadas del siglo XX, Kollontai veía la necesidad reforzar la lucha de clases refundado las relaciones entre ambos sexos. Consideraba necesario romper de manera radical con el dominio impuesto sobre la mujer por el poder masculino, pues sólo así

Germinie Lacerteux (1865), Edmond y Jules Goncourt

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Por casualidad he tropezado con la versión española de Germinia Lacertaux de 1920 de los célebres Edmond y Jules   de Goncourt, una bella edición del histórico sello español Calpe fundado en 1918, y que en 1925 se uniría con Espasa, antecedente de la   extraordinaria colección Austral. Encontré el volumen en una librería de viejo de la calle Fernando el Católico de Madrid, a la que solemos ir a menudo en nuestros paseos por los alrededores del barrio después de tomar un café. Arrumados, a la espera de algún curioso que los quiera adquirir, los libros evidencian el paso del tiempo, lo perecedero y lo imperecedero de una obra de arte. Hay que amarlos con fervor para comprarlos aunque estén deshaciéndose y aún después de habernos desprendido de unos cuantos no sin pesar. Adquirí el librito en perfecto estado por menos de dos euros, ¿cómo no llevármelo a casa? No conozco suficiente a estos célebres autores, que tantas polémicas desataron por la crudeza de sus planteamientos natur

Escritoras y escrituras X. Mercedes Pinto y su novela 'Él'

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El , novela de la poeta, narradora y dramaturga canaria exiliada primero en Uruguay y posteriormente en México, Mercedes Pinto (1883-1976), debería ser una lectura obligada para comprender la violencia contra la mujer dentro de la pareja, las dinámicas íntimas que se instalan en el hogar con penetrante sutileza. Como herida por una afilada hoja, la víctima de esta novela sangra sin comprender cómo ha llegado a ese punto de sometimiento. En el relato se evidencia que en cada agresión queda paralizada, sin capacidad de respuesta. Lo paradójico es que, al intentar comprender lo ocurrido, la persona sometida se engaña con razonamientos que anulan ese instinto de supervivencia que podría salvarla. Pero no hay que perder el norte ni confundir la realidad con la literatura, aunque la verosimilitud de la trama de Él nos ofrezca una ilusión de realidad. No olvidemos que el relato es una metáfora construida a partir de la experiencia personal de Mercedes Pinto. El hecho es que este