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Patria, el silencio cómplice

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El éxito en España de la novela Patria, de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), no tiene precedentes en los últimos tiempos en este país. Lectores, intelectuales y políticos celebraron su aparición como algo necesario. Los 300.000 ejemplares vendidos, junto con los premios de la Crítica y el «Francisco Umbral» al libro del año 2016, respaldan al autor. Todos han celebrado el valor que tuvo al arriesgarse con un tema tan delicado como el terrorismo de ETA. Lo cierto es que en esta novela Aramburu se adentra al interior de una pequeña comunidad del País Vasco para mostrarnos cómo se vivió en la intimidad el drama de las familias y de los amigos, divididos por su apoyo o distanciamiento respecto a los crímenes perpetrados por la banda terrorista. La novela comienza el día en que ETA anuncia el abandono de las armas. Bitori va a su pueblo a visitar la tumba de su marido, el Txato, quien ha sido asesinado por los terroristas. Enferma de cáncer, la mantiene viva el deseo de saber quién...

Rulfo, Roa Bastos, García Márquez: dos centenarios y un cincuentenario

En 2017 celebramos los centenarios de Roa Bastos y de Juan Rulfo, dos de los grandes de la literatura en lengua española. Con El llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955), el primero se anticipó a lo que sería el boom de la narrativa latinoamericana por su novedosa propuesta narrativa. Estos libros superaron muchos ismos, especialmente el costumbrismo decimonónico, que miraba a los campesinos y a los indígenas con paternalismo, sin llegar a conocerlos ni entender su condición. El llano en llamas abordaba la soledad, la violencia, la muerte, la desolación y desesperanza del campo mexicano en los años posrevolucionarios. Traducido a más de 30 idiomas, impacta su poderosa escritura, sobria, precisa y penetrante. La fuerza de su dolorosa verdad se impone con un estilo único en palabras como estas: “El grito se vino rebotando por los paredones de la barranca y subió hasta donde estábamos nosotros. Luego se deshizo. Por un rato, el viento que soplaba desde abajo nos trajo un tumulto d...

Colombia, ¿tiempos de paz? 9 de abril de 1948

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En un día como hoy, hace 69 años, fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, el candidato del partido liberal que mayor apoyo popular alcanzó en la historia de Colombia. El magnicidio dejó una herida tan profunda en los colombianos que, paralizados por el horror y el miedo, borraron de su memoria los momentos gloriosos de su ascenso como tribuno del pueblo. Considerado el primer líder social, Gaitán había calado hondo en el corazón de los más humildes convocando adhesiones con un discurso sencillo y sincero: “No soy un hombre, soy un pueblo”, palabras en las que insistiría y que se quedaron grabadas en la piedra de los monumentos levantados en su honor. El día de la postulación de su candidatura a la presidencia de la República, la capital vio desfilar delegaciones de los lugares más apartados del país que acudían para mostrar su adhesión al líder. Estremece el reportaje que sobre ese día filmaron los célebres cineastas Acevedo, la apoteósica manifestación popular, el riguroso y solemne de...

Narrar la violencia en Colombia

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En una mesa redonda celebrada el pasado 27 de octubre en Logroño (España), en la que participé con colegas colombianos, se abordaba la relación entre la literatura y la guerra. Era necesaria una reflexión sobre los vínculos entre literatura y realidad en Colombia, un asunto, en el fondo, ya superado por los escritores del siglo XIX, quienes comprendieron los límites del realismo. La novela, más que “reflejar” la realidad, construye otra realidad seleccionando y organizando los datos que le ofrece la experiencia. Lo hace de acuerdo a las normas y las leyes que el creador establece para el mundo al que pretende dar vida. En esto la novela se distancia de la crónica, se independiza de lo que se entiende por lo “real”, para que el autor pueda dar rienda suelta a la imaginación. Su compromiso será con la ficción, o con su postura frente a los hechos que sacuden a la comunidad, como bien lo expresara Gabriel García Márquez en un artículo publicado en 1959. Al respecto, el periodista puert...

A la memoria de mi amigo Enrique Romero

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Hay personas que pasan por nuestra vida sin dejar huella pese a haber alterado nuestro destino. El tiempo va emborronando los nombres y los recuerdos hasta hacer desaparecer a quienes se convirtieron en obstáculo, o en mediadores, en el camino de los sueños. En cambio, hay otras que se quedan para siempre, por la influencia que ejercieron en nuestra manera de ver y percibir el mundo. Dejo aparte las relaciones familiares, ya que pienso solo en los amigos, criaturas elegidas con quienes compartimos experiencias, lecturas, ideas y actitudes vitales, aquellos que hicieron posibles complicidades y muestras de lealtad, en los momentos difíciles. La amistad suele ser un privilegio y un don que reciben las personas que aprendieron a dar. Pero no siempre la amistad es diáfana. Depende de cada quien, de la paz que apacigua los temores, de la luz que ahuyenta los fantasmas, de la confianza en el otro y de la espontánea generosidad que pudiéramos apreciar o manifestar. Con raras excepcione...

El Quijote desde América*

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De la temprana recepción del Quijote en América tenemos noticias por las crónicas que refieren la vida en La Indias. Se tiene noticia de que la obra no solo fue leída enseguida, sino que los personajes alcanzaron de inmediato celebridad al ser representados en piezas teatrales, como la que se llevó a cabo en la población de Pausa, en el virreinato del Perú, en el año de 1607, con motivo del nombramiento del virrey de Montesclaros. En “Cauallero de la Triste Figura don Quixote de la Mancha...”, actuaban los nativos engalanados como suponían deberían estarlo don Quijote, el cura, el barbero y Sancho Panza. Francisco Rodríguez Marín señala que hubo festejos similares en otras ciudades peruanas, así como en Nueva España, actual México, a lo largo del siglo XVII e incluso en el XVIII. No debe extrañarnos que esta obra se conociera tan pronto en Hispanoamérica, si se tiene en cuenta que la suerte del Continente americano ha estado íntimamente unida al libro y a la escritura desde su descu...

Juan Gustavo Cobo Borda y sus Papeles americanos

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El recuerdo que tengo de Juan Gustavo Cobo Borda es tan grato que me resulta muy emotivo presentar este libro suyo que traza la cartografía de sus pasiones. Cuando lo conocí, hacia finales de los setenta, Cobo era una suerte de enfant terrible que sacudía el ambiente intelectual bogotano con sus opiniones sobre la literatura colombiana. Ocupaba por entonces el cargo de asesor del Instituto Colombiano de Cultura donde también era director de publicaciones. Antes había sido gerente de la mítica librería Bücholz, un paraíso para quien sucumbía a la devoradora pasión de la lectura. Allí encontró cuanto ambicionaba como lector. De alguna manera se cumplía su deseo de tener todos los libros, y de contar con el tiempo para leerlos y reseñarlos. De estos años nos dice el propio Cobo: "Abandoné cualquier posible carrera universitaria —derecho, filosofía, idiomas— por ser gerente de una librería de siete pisos, en pleno centro de Bogotá. Era la librería Bücholz, en la Avenida Jiménez de Q...