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viernes, 26 de febrero de 2016

Miguel Ángel Asturias y el realismo mágico

Leyendas de Guatemala del Premio Nobel de Literatura en 1967, Miguel Ángel Asturias, se publicó en España en 1930 en la editorial Oriente. Este primer libro del autor fue escrito entre la euforia mundonovista que animaba las vanguardias europeas. Es un conjunto de narraciones, que el autor designó como "poemas sueño" y en el que se acercó a las culturas mayas-quiché desde un punto de vista antropológico libre de prejuicios. Quizás sin proponérselo, fundaba el realismo mágico y ponía a circular la literatura latinoamericana en el contexto internacional.
En Leyendas de Guatemala, Asturias se sumerge en los mitos fundacionales de las culturas ancestrales mesoamericanas superando la literatura indigenista.Con los procedimientos del surrealismo, nos despertaba la sensibilidad hacia las culturas indígenas cuya memoria se guardaba en el Popol Vuh, texto fundacional de la cultura maya-quiché. Leyendas de Guatemala también nos muestra la evolución de un intelectual latinoamericano, de formación positivista, que se despoja de sus prejuicios hacia los indígenas, y que intenta instalarse en su pensamiento para volcar la riqueza de su significado simbólico a la lengua española.
Miguel Ángel Asturias pasó los primeros años de su vida en contacto con los campesinos y las gentes humildes de su país, lo que le permitió descubrir su riqueza espiritual. Durante los años universitarios en Guatemala participó en las luchas contra el dictador Estrada Cabrera. Al terminar los estudios se graduó con una tesis: El problema social del indio, donde analizaba la realidad de Guatemala, denunciando la injusticia padecida por los más humildes.
Entre 1921 y 1923 el clima político del país se volvía intolerable por lo que los padres decidieron enviarlo a Europa. No era el único escritor de su país que padecía el destierro. También lo habían sufrido Enrique Gómez Carrillo, Luis Cardoza y Aragón y Augusto Monterroso.
Asturias vivió fuera de Guatemala hasta su fallecimiento -con unas breves estancias en el país-. Los dictadores que lo expulsaron no le perdonaron nunca libros como El señor presidente, paradigma de la novela de los dictadores. Incluso tras su muerte, la dictadura obstaculizó la difusión de su obra. Pese a esta distancia forzosa, escribió para sus compatriotas lo que le ocurrió al llegar a París: el descubrimiento de la realidad de un mundo nuevo -el propio- en la certeza de que lo maravilloso no estaba en Europa sino en América. En el Nuevo Mundo eran posibles la redención y la utopía, ante el sentimiento de decadencia y derrota que siguió a la primera guerra mundial
Asturias encarna el arquetipo del intelectual hispanoamericano comprometido, que viaja a Europa para profundizar en sus raíces y desde la marginalidad despierta la conciencia de la "otredad". Gracias a las propuestas del surrealismo y a muchos de sus procedimientos estéticos, encontró una vía para expresar la delicada sensibilidad de una cultura arcaica que se mantiene viva en las tradiciones del pueblo y en el inconsciente colectivo. Se trata de una lengua cercana a la magia que remite a los orígenes. Este esfuerzo de comprensión por parte de Asturias requirió una elaboración lingüística, así como la reconstrucción de un imaginario social y este constituyen uno de sus mayores logros.
Leyendas de Guatemala sorprendió en el momento de su publicación por la insólita belleza, musicalidad, colorido y desconcertante sensibilidad. A través de inéditas metáforas tenemos la imagen de un mundo en el que el pasado remoto y el presente se yuxtaponen (Guatemala como palimpsesto), ofreciéndonos la visión de construcciones superpuestas, una estratigrafía en la que se descubren templos y pirámides escalonadas, que nos hablan del esplendor y el ocaso de civilizaciones lejanas.
La sinfonía de colores que constituyen las leyendas es una enumeración caótica de objetos simbólicos que permanecen en la memoria colectiva, plumas multicolores, pétalos de flores, textura, arcilla y barro, dureza, de obsidiana que articulan el mundo simbólico del pueblo de los quiché, tierra de los árboles, país de verdes mansiones. Estos elementos, vivos a través de la tradición oral, afloran en el libro inaugural de Asturias con la magia y poesía que les dieron origen y en su mayor o menor grado de pureza.
El proceso de formación de Asturias coincide con la revolución surrealista liderada por Breton. En París descubre el pasado indígena, traduce con el Abate Mendoza el Popol Vuh y el Chilam Balam y bebe de las fuentes de cronistas como Bernal Díaz del Castillo. Como consecuencia de esas revelaciones, el surrealismo condujo hacia Latinoamérica a artistas como Artaud que iban en busca de la utopía de una vida convulsa y apasionada, imposible en una Europa dominada por la razón. Este movimiento transgresor, por el contrario, retornó a Asturias hacia sus orígenes.
Cargadas de resonancias oníricas, las narraciones de Asturias ofrecían una nueva concepción de la literatura que impresionó a los surrealistas. Francis Miomandre las tradujo al francés y las envió a Paul Valéry, quien respondió en una carta muy conocida en la que comenta la impresión que le dejó el texto: "¡Qué mezcla de naturaleza tórrida, de botánica confusa, de magia indígena, de Teología de Salamanca donde el Volcán, los frailes, el Hombre adormidera, el Mercader de joyas sin precio, las ‘bandadas de pericos dominicales’, ‘los magos que van a las aldeas a enseñar la fabricación de los tejidos y el valor del Cero’ componen el más delirante de los sueños".
Asturias incorpora, además, leyendas y consejas, herencia de la tradición cristiana que funda la sociedad colonial, tales como los episodios del diluvio, las alusiones al demonio y apariciones de santos, como en "Leyenda del Volcán" donde se destaca el valor simbólico del santo, la azucena y el niño en cuyo honor se levanta un templo. El autor quiere revivir, mediante las imágenes, lo ancestral, mostrando lo que estaba oculto y fue iluminado por los formadores de vida, evocando las antiguas poesías salmodiadas, cantando en tono majestuoso las batallas de los hombres, confundidas con las manifestaciones de la naturaleza y con la participación de los animales. El mundo mítico de estas páginas desborda la fantasía y quiebra la facultad de alcanzar lo inesperado al introducirnos en la floresta de los dioses de Popol Vuh.
El "realismo mágico" supone la creación de una realidad mágica, mediante una elaboración estética y esta aventura resume el trabajo literario de Asturias. Éste pondrá al servicio de su estética los procedimientos que más tarde utilizará el realismo mágico, como la exageración hiperbólica, la deformación grotesca o caricatura esperpéntica, así como la ruptura de la secuencia lineal del tiempo: la anulación del mismo o desplazamiento a épocas remotas, hasta el origen. Sin embargo, tales recursos reducidos solo a técnica narrativa están muy lejos de lo significó aquel viaje a los orígenes del que emergen Las leyendas de Guatemala. El mayor mérito de Asturias, por tanto, fue superar el indigenismo maniqueo y tópico, sumergiéndose en las culturas ancestrales, rescatando su capacidad de metaforizar y representar el cosmos, desde conceptos antropológicos distintos, y emprender una portentosa elaboración lingüística que, forzosamente, cuestionaba logocentrismo occidental.

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