Buscar en este blog

viernes, 28 de mayo de 2010

Philip Roth. La mancha humana

El episodio de Mónica Lewinsky, en los años noventa, representó un punto de inflexión para la sociedad norteamericana porque evidenció su doble moral. Philip Roth nos lo recuerda en esta novela que expone el problema racial con toda su complejidad, en un momento que podríamos llamar "estúpido" para cierta intelectualidad, vinculada al mundo académico, que antepone sus intereses a la inteligencia y al sentido común, apoyada en eso que designó como "políticamente correcto". Lo que ocurre es que la fórmula se aplicó más al "decir" que al "hacer", dando lugar a contradicciones e incongruencias insólitas.

El personaje Coleman Silk es un individuo que destaca en su entorno, una comunidad negra que padece la segregación en los años cincuenta y sesenta. De piel clara, se incribe como blanco en el ejército y al regresar a su país se mezcla con la intelectualidad blanca. Al ser rechazado por su novia, cuándo le presenta a la familia, decide dejar atrás su pasado, abandonar a los suyos y construirse una nueva identidad como "blanco". Pasando por judío, se casa con una americana de familia judía, pero de ideas anarquistas, lo que le da verosimilitad a la trama, al hecho de que la esposa no indague en el pasado de su marido, porque, a su manera, ella también reniega de la cultura a la que pertenece.

La novela se construye a partir de una gran paradoja y es que Silk, que logra seguir una brillante carrera académica, ve caer su prestigio en la universidad. Sus enemigos están entre las nuevas generaciones de profesores, con sus enfoques culturalistas y su noción de etnicidad, vigilantes de lo políticamente correcto. Por ellos es tachado de racista, al haber utilizado la desafortunada imagen "negro humo" , aplicada a dos alumnos que resultan ser negros.

La novela presenta diversos discursos y puntos de vista: el del protagonista, el del veterano de guerra que degenera en maltratador, el de su esposa que ha padecido la violencia desde la infancia, en un hogar desestructurado, abandonada por su verdadero padre y por la madre, indefensa ante los abusos de su padrastro, el de la frustrada colega de Coleman, la francesa que muere de aburrimiento en aquella universidad americana de provincia, condenada a la soledad, el de los hijos de Coleman que perciben la oscuridad respecto a la identidad del padre y se enfrentan a él; el de la hermana de Coleman que aporta datos sobre la familia.

En el lado opuesto se encuentra el hermano de Coleman que decide asumirse como negro y luchar por su comunidad, compartiendo con los suyos los logros posibles, entre otras circunstancias, a lo "políticamente correcto". La novela nos ofrece distintas caras de una sociedad que oscila entre el fanatismo y el oportunismo y que al aferrarse a valores como la raza, la religión y la orientación sexual, en defensa de su individualismo, pero sobre todo de sus mezquinos intereses, pierde una buena parte de la libertad conquistada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario